Escrito
para una cucaracha
Hablemos
sobre un bicho que muchas repudiamos, un bicho de distintas modalidades para
que terminemos repudiándolas mas, de todos tamaños para que el grito que
saquemos sea mas grande según su tamaño.
Hablo de
las “exquisitas” cucarachas; reconocidas en la música y en “Google”.
¿Pero que
tiene de especial un bicho café?
En primer
plano es el bicho que más odio, y entre mas grande es; mi odio y repulsión
crece más aun.
Memorable
es aquella vez, un tal lunes que me quede sola en casa, haciendo mis debidos deberes
mientras estaba cómodamente cantando en mi habitación, aparece en el marco de
la puerta, una enorme blattodea (nombre original de tan horribles insectos) me miraba con sus profundos ojos negros, movía
sus ligeras antenas en mi dirección; trate de llevarme el baile tranquilo y al
estilo de San Francisco de Asís trate de razonar con tan nefasto bicho, pero mi
tarea no funciono, se giro en mi dirección y mientras observaba sus ojos se
alzo en vuelo, y no voló a un lugar de mi habitación, voló hacia mi, y no es mi
paranoia, sabia que quería aterrizar en mi cabeza, mire como movía sus alas y
casi se posa sobre mi; lo que hizo que soltara un enorme grito de terror que estuve
segura se escucho hasta la esquina, lo que paso después me tomo de improvisto
aunque también me lleno de terror aunque menos que la cucaracha, alguien sacudió
la puerta de mi hogar, pensé que alguien quería entrar, y como defensa personal
solo contaba con un patético zapato imitación converse, me puse de pie frente a la puerta, para
demostrar valentía ante un humano (cosa que no podía demostrar ante una
cucaracha), escuche las voces en las calles y descubrí que, no había sido
alguien, si no algo y la razón era que había temblado, pero la maldita
cucaracha hizo que no sintiera dicho acontecimiento.
La
cucarachas en lo personal, deberían dejar de existir, a solo que sean lindas
como aquella que sale en Wall-e pero tenemos que aceptarlo, nunca serán así de
lindas y mientas tanto, la gente tiene que degustarlas en los restaurantes
chinos y soportarlas como plaga, bueno…
mientras no se posen en mi cabeza, todo bien.
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