jueves, 31 de mayo de 2012

Escrito para una cucaracha


Escrito para una cucaracha

Hablemos sobre un bicho que muchas repudiamos, un bicho de distintas modalidades para que terminemos repudiándolas mas, de todos tamaños para que el grito que saquemos sea mas grande según su tamaño.
Hablo de las “exquisitas” cucarachas; reconocidas en la música y en “Google”.
¿Pero que tiene de especial un bicho café?
En primer plano es el bicho que más odio, y entre mas grande es; mi odio y repulsión crece más aun.
Memorable es aquella vez, un tal lunes que me quede sola en casa, haciendo mis debidos deberes mientras estaba cómodamente cantando en mi habitación, aparece en el marco de la puerta, una enorme blattodea (nombre original de tan horribles insectos)  me miraba con sus profundos ojos negros, movía sus ligeras antenas en mi dirección; trate de llevarme el baile tranquilo y al estilo de San Francisco de Asís trate de razonar con tan nefasto bicho, pero mi tarea no funciono, se giro en mi dirección y mientras observaba sus ojos se alzo en vuelo, y no voló a un lugar de mi habitación, voló hacia mi, y no es mi paranoia, sabia que quería aterrizar en mi cabeza, mire como movía sus alas y casi se posa sobre mi; lo que hizo que soltara un enorme grito de terror que estuve segura se escucho hasta la esquina, lo que paso después me tomo de improvisto aunque también me lleno de terror aunque menos que la cucaracha, alguien sacudió la puerta de mi hogar, pensé que alguien quería entrar, y como defensa personal solo contaba con un patético zapato imitación converse,  me puse de pie frente a la puerta, para demostrar valentía ante un humano (cosa que no podía demostrar ante una cucaracha), escuche las voces en las calles y descubrí que, no había sido alguien, si no algo y la razón era que había temblado, pero la maldita cucaracha hizo que no sintiera dicho acontecimiento.
La cucarachas en lo personal, deberían dejar de existir, a solo que sean lindas como aquella que sale en Wall-e pero tenemos que aceptarlo, nunca serán así de lindas y mientas tanto, la gente tiene que degustarlas en los restaurantes chinos  y soportarlas como plaga, bueno… mientras no se posen en mi cabeza, todo bien.

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